“Valentina Caputo escribe para salvarse, para que el universo que apalabra se erija en resguardo de un mundo que le es insuficiente. A su puerta nos deja en soledad, ignorantes de la salida, con una llave de ingreso que, -lo aclara en principio-, solo será de paso”. Gonzalo Unamuno
$22000 — Comprar el libroValentina Caputo (Buenos Aires, 1989) es escritora y redactora creativa. Se dedicó a la comunicación digital y prensa. Estudió periodismo y actuación. Vivió entre Roma y Amsterdam durante algunos años donde continuó abriendo su mente al mundo. Presentó su primer libro Luna de Valencia en la feria del libro de la ciudad de Buenos Aires en 2019.
Busca la simpleza en cada uno de sus textos y escribe para que el universo se vuelva un poco más fácil.
“¿Acaso el amor es un accidente geográfico, cierta forma de locura acuática que podría inundarlo todo cuando desborda o tal vez tenga sus propios matices, antes, durante e incluso después del aluvión?”, nos preguntamos a las 4:32 a.m. mientras caminamos, con los sentidos algo distorsionados, bordeando la pileta en una fiesta, segundos antes de que alguien nos empuje y caigamos al agua, con ropa y todo, y que al sumergirnos, el todo y la ropa pasen a ser cosas superfluas, porque nos apasiona esta experiencia singular de libertad mientras viajamos por gotas, mares, lupas y espejos, lluvias, perfumes, tragos, nubes, ríos, hielo, estrellas, charcos, flores, mareas, lagunas, sangre y sopa.
“Llave de paso” es una celebración de papel salpicada por 102 tracks en clave poética. Valentina Caputo es la exquisita DJ que nos hace bailar con el lenguaje. También es quien nos empuja a la pileta. Ella también se tira al agua, claro. Para que la fiesta de nuestro accidente compartido jamás termine.
Esteban Castromán
“Las formas de existir son infinitas. En el libro de Valentina Caputo se van abriendo poemas como posibilidades. La llave de paso libera preguntas ¿dejar hacer o dejar de estar?
Hay en los poemas un ritmo conectado a la corriente del río y el deseo de la autora de ser llevada con esa fuerza sin parar. Hay emociones que van rotando como la tierra, siguiendo la luna, alimentándose del sol, observándose a través de la cercanía con el cielo, viviendo entre flores y palabras que huelen como ellas. La tierra se puede oler y ayuda a mirar: relaciones en todas sus formas y sus tensiones, abrazos que no son tan fuertes, olvidos fáciles de encontrar.
La autora se pelea con la nostalgia con el caudal de respuestas que da la intuición, se desespera ante la presencia del amor, el amor que es la cara del futuro y se embarca con la intensidad y la confianza que da saber que lo importante es el recorrido.”
Patricia González López